MARKETING Y CÓMICS DIGITALES

By 3 octubre, 2019 marketing

Antecedentes históricos.

Desde que en los últimos años del siglo XIX aparecieron las primeras viñetas modernas, con los característicos bocadillos y diálogos, el fenómeno del cómic se convirtió en una novedosa expresión artística a lo largo del siglo XX. Superhéroes, historietas sobre épocas históricas, género de aventuras, hechos históricos o vivencias personales y familiares… todo un universo imaginario se plasmó en papel a lo largo del siglo pasado.

Y a raíz de ello, el enorme volumen de publicaciones junto a la diversidad temática hizo que se buscaran aplicaciones prácticas de los cómics y de las novelas gráficas desde la década de los años ochenta. Estos estudios tuvieron lugar tanto en Estados Unidos como en Francia. Ambos países son los principales centros de producción y elaboración de cómics y novelas gráficas, haciendo que estos trabajos sean considerados elementos artísticos y no simples productos de entretenimiento.

En España, ha llevado muchísimo tiempo y trabajo superar la idea preconcebida de que los cómics eran objetos para entretener a niños o con temática para adultos. No existía un público adolescente y tampoco se veía las aplicaciones o utilidades de los cómics. Como ejemplo a esta ruptura encontramos un creciente número de publicaciones referidas al pasado histórico y desde múltiples perspectivas desde el año 2000. A consecuencia de este fenómeno se han multiplicado la diversidad de trabajos, su difusión e incluso han proliferado diversos estudios del cómic en congresos y ponencias. De esta manera, las editoriales del cómic han hallado un filón debido a la ingente cantidad y diversidad de trabajos que se publican y también por el interés del público.

 

Consumo y poder editorial del mundo del cómic.

Según la web de análisis y estadística Statista, el número de tebeos comerciales publicados en nuestro país ha pasado de 2.471 en 2012 a 3.487 en 2018. Y las temáticas que más abundaron fueron, en primer lugar, el género de superhéroes  seguido del de aventuras. Atendiendo a algunos de los datos y conclusiones que se detallan en el Informe Tebeosfera sobre La Industria del Cómic en España en 2018, se publicaron 1.015 cómics cuyo contenido trataba sobre superhéroes –un 29,15% del total-; mientras que sobre el tema de aventuras se publicaron 1002 cómics, representando un 28,73%. Ambos géneros aportaron más de la mitad del total de volúmenes publicados, destacando la escasez de cómics de contenido humorístico o satírico -337, un 9,66% del total- o el bajísimo número de obras dirigidas a niños, con apenas 131 publicaciones que representaron un escaso 3,76 %.

Si hay algo que permanece estrechamente ligado en el mundo del cómic en España es la edición y publicación de estas obras en papel. Los formatos –ediciones en rústica o cartoné-, las paginaciones o la maquetación pueden variar, pero las editoriales del cómic están haciendo todos los esfuerzos posibles por acercarse al mundo del libro clásico. Apuestan por el formato impreso en detrimento de la utilización de otras aplicaciones más interactivas o novedosas. El mercado está copado por cuatro grandes editoriales: Panini, ECC, Norma y Planeta, que alcanzaron el 53% de todas las novedades que se publicaron en nuestro país el año pasado. Esto es una muestra de la concentración del mundo editorial del cómic en España, que muestra su poder directo al consumidor en las librerías, a través de Planeta Corporación y Penguin Random House Grupo Editorial, ya que ambas han ido absorbiendo otras empresas para ocupar mayor cuota de mercado y quitar poder y oportunidades de publicación a otras editoriales, que en muchos casos se ven abocadas al cierre o al micromecenazgo, porque tampoco apuestan por la edición de cómics en otros formatos.

 

Cómic digital: un formato a desarrollar para el siglo XXI.

Más allá del papel, se hace necesario que el cómic apueste por su publicación y difusión en nuevas plataformas como las digitales. Ya existen aplicaciones para Android o iOS que permiten acceder a un amplio catálogo de cómics, con actualizaciones periódicas y filtros por género e idioma. Algunas de las más destacadas son Manga PLUS, que permite acceder a un catálogo de más de 50 publicaciones en activo o aquellas como WEBTOON, Tapas o WebComics cuyo contenido está pensado para ofrecer cómics y novelas gráficas pensadas para su lectura directa en pantalla, sin pasar previamente por el papel. Aunque hay que señalar que para acceder a todo el catálogo hay que pagar por todo el contenido como en la app Madefire, -aunque en su caso merece la pena al contar con el sistema “Motion Books” que permite la generación de movimientos o sonido a algunos cómics, enriqueciendo la experiencia lectora-, o registrarse de forma obligatoria en las apps de DC o Marvel. Y llama la atención que siendo las editoriales más poderosas, su apuesta por lo digital sea muy pobre.

En España, la utilización de apps por parte de las editoriales dedicadas al mundo del cómic es prácticamente nula, ya que en sus páginas web se suele ofrecer el catálogo propio para compras o presentación de alguna obra  en forma de promoción o novedad. Existe un potente nicho de mercado que no se está ocupando, desaprovechando la potencialidad del cómic como medio de consumo digital y su aplicación a nuevos formatos visuales, ya que las apps citadas anteriormente apenas cuentan con obras en español en su catálogo.

Actualmente se está yendo un paso más allá, con la edición de cómics para ser publicados directamente en formato digital, tanto en un dispositivo móvil, tablet u ordenador puesto que tienen acceso directo. La página web se convierte directamente en el propio cómic. Este nuevo formato, con sus diversas aplicaciones, apenas han encontrado eco en España, a remolque de las nuevas propuestas que están surgiendo a este respecto desde Francia o Canadá.

Existe un gran mercado que no se está explotando en España alrededor de los cómics digitales, -a pesar de que ya se cuenta con diversas herramientas para su desarrollo- o con la creación de una plataforma que centralice los contenidos ya existentes. Esto hace, a diferencia de otros países como Francia, Inglaterra, Estados Unidos o Canadá,  que no se aprovechen los soportes digitales como smartphones o tablets -o un simple ordenador- para la lectura de cómics, cuando se puede ofrecer un producto novedoso y diferenciado del tradicional cómic de papel, al que además se le pueden encontrar aplicaciones prácticas tanto a nivel educativo como de desarrollo tecnológico o artístico. Es cierto que la demanda sobre este formato no es muy elevada en nuestro país, pero se debe principalmente al desconocimiento sobre el cómic digital, pero en cuanto se popularice en unos años, su utilización será muy grande, aunque será de forma complementaria al clásico formato de papel, ya que ambos pueden convivir en el mercado al tratarse de productos complementarios dentro del enorme universo de los cómics.